Compartir en tus redes sociales

LANZAROTE  SUR. La quietud de los volcanes y el susurro del Atlántico.  Road trip 4 días

LANZAROTE  SUR. La quietud de los volcanes y el susurro del Atlántico.  Road trip 4 días

Donde la fuerza volcánica de la isla se funde de forma espectacular con el Océano Atlántico. Los inmensos campos de lava solidificada cubren prácticamente todo el territorio, llegando hasta el océano y creando un paisaje sobrecogedor que hace que tenga presente lo vulnerables que somos ante las fuerzas de la naturaleza. Las casas blancas de los pueblos son como una luz entre el oscuro negro de la lava rocosa. Los vientos  Alisios   del norte suelen soplar con fuerza en varias zonas del sur de la isla provocando espectáculos sobrecogedores en la zona de los Hervideros.  Disfrutar de un refrescante baño en una de las escondidas calas es un placer para apaciguar el fuerte sol de Lanzarote.

Comienzo el road trip desde el tranquilo pueblo de Yaiza.

Yaiza

A la orilla de la zona sepultada por la erupción volcánica, Yaiza se conserva como uno de los pueblos más bellos de las Islas Canarias por sus cuidadas casas y su vegetación. Las casas siempre blancas y de una sola planta con las ventanas verdes, rodeadas de oscura y negra tierra volcánica y campos de lava, con el verde del cultivo y los cactus, son una bella poesía para la vista.    Yaiza es la puerta al Parque Timanfaya, y se encuentra muy cerca de la región de la Geria y  la costa, por lo que es perfecto para los primeros días en Lanzarote.

  • Yaiza Lanzarote
  • Yaiza Lanzarote
  • Yaiza Lanzarote

Día 1

Las Grietas 

A 18 kilómetros de Yaiza, entre Tías y San Bartolomé, se encuentras las Grietas. Observo la zona de parking junto a la carretera LZ-35, entro con cuidado con el coche ya que el escalón es considerable. Hay bastante gente, pero no tengo prisa, quiero verlas tranquilamente. El sol es muy fuerte, me pongo el sombrero y me dirijo a las fisuras.  Las grietas son unos estrechos cañones de lava en la ladera del volcán montaña blanca (en la isla los locales suelen referirse como montañas, pero son volcanes); un volcán de la era del Pleistoceno medio, por lo que se estima que tiene unos dos millones de años. Su tono pálido característico de los volcanes más antiguos da un fuerte contraste con el negro de las erupciones de 1730. Las grietas se crearon tras el enfriamiento de los ríos de lava del Montaña Blanca, en combinación con la posterior erosión del viento y el agua, se abrieron estrechos pasillos que en algunas zonas apenas se puede pasar de lado. En la pared de roca volcánica se ven perfectamente las diferentes capas de lava y ceniza a lo largo de las sucesivas erupciones, además, partes de ellas quedaron totalmente cubiertas por la ceniza de la erupción del Timanfaya. La piedrecilla volcánica del suelo resbala bastante, con paso seguro camino por entre la estrecha grieta hasta su final. Al salir voy hacía la parte superior para verlas desde arriba, la perspectiva es asombrosa, si no fueran por el calor y el sol se me erizaría la piel. Miro en todas direcciones y encuentro una grieta solitaria, sin nadie que la observe ni pase entre ella, decidida me dirijo allí, me siento un rato en su angosta cavidad.

  • Las grietas, Lanzarote
  • Las grietas, Lanzarote
  • Las grietas, Lanzarote
  • Las grietas, Lanzarote
  • Las grietas, Lanzarote
  • Las grietas, Lanzarote
  • Las grietas, Lanzarote

Tías está a solo 4 km de las Grietas así decido ir a ver el lugar y de paso comprar agua fresca.

Tías

Cafés, pubs irlandeses y restaurantes que a las doce de la mañana ya están abiertos y preparándose para la jornada. Tías no es para nada el sitio que me creía, resulta que es uno de los principales centros turísticos de Lanzarote. En fin, ya que estoy aquí, daré una vuelta rápida hasta el puerto. Hoteles con spa, playa con tumbonas; definitivamente todo muy preparado para ese tipo de turismo, por lo que no es mi sitio, compro agua fresca y me voy hacía Femés, a unos 16 kilómetros.

Femés

La antítesis a Tías, desde luego.

Mirador de Femés, Lanzarote

Femés es uno de los pueblos más antiguos de Lanzarote. Apenas un puñado de casas blancas muy bien cuidadas moran en este rincón  de la isla.  Me vuelvo a poner protector solar y camino hacía el mirador. Femés duerme bajo la Atalaya y el Pico de la Aceituna, una “colina” de hace unos 15 millones de años que forma parte del Monumento Natural de los Ajaches ( la formación volcánica más antigua del sur de la isla). Al fondo se deja ver Tías, el océano, y un poco más allá una borrosa silueta de la cercana isla de Fuerteventura.

Tenía la intención de caminar por parte de la ruta de los Ajaches, pero el sol está muy fuerte y no hay nada de sombra en el trayecto, así que me sentaré a tomar algo en la terraza del restaurante que hay en el mirador. Algo más refrescada, paseo por las pocas calles del pueblo, prácticamente todas las blancas casas tienen un jardín con bonitos cactus, todo en armonía con el negro volcánico de la tierra.

Arquitectura típica de Lanzarote 

En Lanzarote todas las casas de los pueblos tienen que pintarse en blanco puro, lo que marca el sello distintivo de arquitectura tradicional, además de ser una norma de construcción que evita la contaminación visual y la exceso de urbanismo en una isla que es Protección de la Biosfera. Gracias a ello, Lanzarote consigue mantenerse lejos de las sobrecargadas islas llenas de resorts.  Antaño utilizaban cal viva que mezclaban con agua, actualmente son las pinturas plásticas las que consiguen que las casas queden perfectas para el distintivo que han conseguido, y así, continuar manteniendo la esencia de Cesar Manrique, que en este caso, se trata de integrar el arte y la naturaleza, protegiendo el paisaje frente al turismo masivo. Igualmente, el color blanco refleja más la luz del sol por lo que el interior será más fresco. Otro aspecto de importancia, son las ventanas. Deben ser verdes o azules. Las razones, históricas.  Los agricultores utilizaban el verde para la madera sencillamente porque era la más económica. En cambio los pescadores las pintaban en azul con lo que les sobraba de pintar sus barcos.

Lanzarote
Casas típicas de Lanzarote, Yaiza

Cesar Manrique 

Escultor, arquitecto, pintor y activista medioambiental. Manrique consiguió combinar el desarrollo turístico con el respeto a la naturaleza. El blanco puro de las pequeñas casas contrastaba de forma impactante con el negro de la ceniza y la roca volcánica así como el rojo de las montañas, o más bien volcanes. Unificando estos colores los pueblos parecían esculturas integradas en la naturaleza de la isla. Logró que se prohibieran las vallas publicitarias en las carreteras (y así es, no hay ninguna), los cables eléctricos a la vista y especialmente los edificios altos que destrozaban la armonía visual. Las normas que dejó coordinadas con el Cabildo de Lanzarote, que se siguen a rajatabla: las fachadas de las casas blancas y en acabo mate. La madera de las ventanas y puertas, verde para los pueblos de interior, azul para los de la costa o marrón de maderas nobles. Máximo dos plantas de altura para no tapar el horizonte. Los materiales deben ser de piedra volcánica para los muros de contención de jardines.

cesar manrique

La región de la Geria está a unos 10 kilómetros, y allí es hacía donde ahora me dirijo.

La Geria 

Tras las erupciones del Timanfaya toda la zona quedó cubierta de lava y ceniza, quedando el lapilli (o picón como lo llaman en las islas Canarias) arriba del todo. Los agricultores excavaron hoyos de dos metros y medio para encontrar tierra fértil.  Cuando la hallaron plantaron en cada hoyo una cepa de vid y la cercaron con un muro de piedra en su  borde superior para protegerla de los fuertes vientos alisios de la isla. Este tipo de plantación hace que las plantas enraícen fácilmente a su vez que el lapilli reduce la evapotranspiración.

Nota: el Lapilli o Picón retiene la humedad y evita la evaporación.

Es un extraño paisaje compuesto por las plantaciones, con las verdes cepas saliendo de los negros hoyos volcánicos resguardadas de los vientos, que por cierto en este momento están soplando con fuerza. La montaña Chupaderos detrás, un cono volcánico de 432 metros de altura. Malvasía es el nombre de la famosa uva de la isla, que produce un vino interesante con un cierto toque de sabor a mineral.  La zona fue protegida por la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias como Parque Natural de La Geria.

Ansío un baño en alguna de las calas de isla. Una de las más famosas es Playa Papagayo, y muy cerca de la misma hay alguna más, iré para allá, son unos 22 kilómetros desde donde estoy.

En la rotonda de playa blanca cojo la tercera salida  y entro en un gran camino de tierra y baches tras pasar por el Monumento Natural de los Ajaches solo quedan 4 kilómetros de polvo y movimiento que se verán compensados en una reconfortante cala, es la conocida Costa de Papagayo. Un rincón del sur de la isla con hermosas calas y aguas cristalinas y frescas.

Playa Papagayo 

Playa Papagayo Lanzarote

El parking está lleno de coches, ¡como estará la cala!  Consigo encontrar un hueco, cojo la cámara y el móvil y me acerco a verla, porque me parece que me iré en busca de otra, ya hay demasiada gente, y estoy segura de que el «tranquilo» lugar no necesita otra persona más. Efectivamente, hago la foto y me voy, aunque reconozco que es muy bonita. Por cierto, su nombre se debe a la fauna marina autóctona de los acantilados de los Ajaches.

Unos metros antes del parking he visto varios carteles informativos con las playas, una zona de acampada y una pequeña playa sin prácticamente nadie.

Playa  Memos 

Arena dorada entre roca volcánica y un pequeño acantilado a ambos lados. Dejo la mochila y me dirijo hacía la orilla, transparente, y muy muy fresca, el agua del Atlántico es muy diferente del Mediterráneo, ni si quiera huele como el mar. Tras un día caluroso este baño me está dado la vida.

  • Playa Memos Lanzarote
  • Playa Memos Lanzarote
  • Playa Memos Lanzarote
  • Playa Memos Lanzarote

 El sol empieza despacio a dejar paso a la noche, regreso al hostal hotelito El Campo.    

Día 2

Lanzarote Yaiza

Que gusto da tener que ponerse una manga larga para desayunar en la terraza, con el tremendo calor que hace ahora donde vivo.  Unas suculentas tostadas con jamón y tomate y un capuchino.

Repaso el plan que tengo para hoy, además de lo que surja y emprendo la marcha rumbo a la montaña Bermeja, tan solo a 8,5 kilómetros desde Yaiza, yendo por la carretera entre los inmensos campos de lava, que hacen que me quede atónita  al pensar como debió ser la erupción de 1730 en una isla con una superficie de unos 845,94 kilómetros cuadrados.

Lanzarote

Montaña Bermeja 

A lo lejos puedo ver entre las grandes rocas volcánicas los tonos rojizos del cono volcánico de la montaña de 160 metros de altura. Erosionado por la fuerza del viento, deja al descubierto su alta concentración de óxido de hierro motivo por el cual tiene ese color. Las negras rocas llegan hasta la misma playa salvaje, incluso se introducen en el océano. Sentada en una de ellas, trato de imaginar las incandescentes rocas y ríos de lava cayendo al agua.

  • Montaña Bermeja Lanzarote
  • Montaña Bermeja Lanzarote
  • Montaña Bermeja Lanzarote
  • Montaña Bermeja Lanzarote

Camino un rato por la playa, en la que está totalmente prohibido el baño por ser una zona de fuertes corrientes marinas, y me voy al Golfo.

Mirador del Golfo y Charco de los Clicos o Charco Verde     

  A apenas 4,3 kilómetros de Bermeja, el mirador del El Golfo es uno de los más imprescindibles de Lanzarote, al menos es lo que he leído. El Golfo es un volcán que hizo erupción en la misma costa oeste de la isla en contacto con el océano y antes de salir a la superficie. El choque de la lava con el agua fría del Atlántico provocó una violenta fragmentación llamada hidromagmática. La explosividad que generan los fragmentos de vidrio de varios centímetros y las cenizas, se acumulan formando una laminación interior. Estos volcanes suelen tener un color amarillo mostaza debido a la alteración de los fragmentos vítreos por el vapor de agua  y la sal marina. Actualmente solo queda su mitad oriental donde se encuentra la playa con una verde laguna por la acumulación de unos organismos microscópicos conocida como Laguna de los Clicos. Con el tiempo, el golfo fue cubierto por los piroclastos (fragmentos de roca, lava o magma solidificado que un volcán expulsa con fuerza al aire durante una erupción explosiva) de una erupción estromboliana, en la que no hubo interacción del magma con el océano.

A pesar de los coches encuentro fácilmente aparcamiento justo a la entrada. Pequeñas barcas de pescadores blancas y azules en la arena de la playa, yo dirían que están más por decoración que otra cosa, porque no parece que estén aptas para navegar. Un par de playas negras separadas por un saliente de lava solidificada o roca volcánica, al otro lado los rojizos acantilados, y aunque aún no lo puedo ver, en medio está el Charco Verde. Bajo la pendiente y camino por las playas y el saliente, a pesar del viento, el Atlántico permanece en una cierta calma. Me encanta observar con detenimiento las formas que deja la lava mientras se ha ido solidificando despacio.

  • El Golfo Lanzarote
  • El Golfo Lanzarote
  • El Golfo Lanzarote
  • El Golfo Lanzarote

Subo con la idea de ir hacía el balcón del mirador, pero acaban de llegar dos autobuses llenos de turistas que salen del mismo como si no hubiera un mañana, posiblemente dispongan de 10 minutos antes de la partida; por lo que les dejo que tengan su momento mirador, yo no tengo ninguna prisa. Efectivamente era cuestión de unos minutos.

1 kilómetro hasta el punto clave del mirador en donde puedo ver el Charco de los Clicos o como se conoce popularmente, el Charco Verde. Una laguna rectangular de un verde intenso casi fosforito debido a la alta concentración de algas (Ruppia marítima) y su combinación con el azufre disuelto. Se trata de una albufera conectada subterráneamente con el Atlántico. Por eso mantiene constante su volumen de agua. El interior del antiguo semi-cráter es de basalto y rocas muy porosas. Debido a que la laguna está separada del océano por una franja de arena negra, el agua del mar se filtra a través de las fisuras y galerías subterráneas que hay en la roca. Puesto que se encuentra prácticamente a nivel del mar, el agua salada fluye de forma natural rellenando la cuenca del charco. Sin esas vías de filtración continua, la alta evaporación sumada al paulatino avance de la arena movida por el viento y el oleaje terminaría por secar la laguna. Su denominación Clicos proviene de unos pequeños moluscos que antaño habitaban en la laguna. El fuerte contraste del verde, el negro, el rojizo y el azul, bien merecen ser “inmortalizados” en una instantánea.

  • EL Charco de los Clicos o charco verde Lanzarote
  • EL Charco de los Clicos o charco verde Lanzarote
  • EL Charco de los Clicos o charco verde Lanzarote
  • EL Charco de los Clicos o charco verde Lanzarote

Siempre me ha dado curiosidad de porque el mar abre el apetito, al parecer, se debe a una combinación de fisiología, termorregulación y factores ambientales que lo activan.  Bajo el sol y la brisa marina, el cuerpo pierde líquidos por sudoración y transpiración. El hipotálamo (zona del cerebro) regula tanto la sed como el hambre, por lo que una señal leve de deshidratación se interpreta como ganas de comer. Estar al aire libre, el olor a salitre y la relajación provocan una bajada de los niveles de cortisol (hormona del estrés), lo que puede intensificar la sensación de apetito. Así pues, me voy al pueblo.

Pueblo El Golfo 

Justo al lado del mirador y el charco, un pequeño pueblo marinero de unas pocas de calles y lleno de restaurantes en la misma costa. Camino hasta el final de una de ellas mirando sus blancas y tradicionales casas.  La oferta gastronómica es bastante interesante aunque lo más típico es el pescado y el marisco de la zona. Una mesa libre en primerísima línea de mar hace que me decida por el restaurante Mar Azul-casa Luis-. Un rico pulpo a la plancha, compartido a la fuerza con una gaviota hambrienta que se llevó un trozo, y una copa de vino de la región, saciaron el hambre. Un rato de reposo con un capuchino y prosigo hacia los hervideros, a 4 kilómetros.

  • El Golfo Lanzarote
  • El Golfo Lanzarote
  • El Golfo Lanzarote
  • El Golfo Lanzarote

Los hervideros  

Los ríos de lava de la erupción de 1730 del Timanfaya llegaron al océano en esta zona, formando los acantilados. En su ascenso a la superficie, la lava contiene fragmentos de corteza terrestre y del manto llamados «xenolitos». La lava recorrió una larga distancia formando en el área «bolas de acreción», y una base de fragmentos al enfriarse en contacto con el aire y el suelo. La zona central del río de lava se enfrió más lentamente, perdiendo volumen y formando grietas en su interior que originan los prismas de disyunción columnar. En esta parte de la isla, el viento sopla con bastante fuerza y aprovecha las discontinuidades de los prismas, el agua del Atlántico entra a través de las grietas; todo en conjunto va formando cuevas, arcos, bufaderos.

  • Los Hervideros Lanzarote
  • Los Hervideros Lanzarote
  • Los Hervideros Lanzarote
  • Los Hervideros Lanzarote
  • Los Hervideros Lanzarote

 El sonido de los Alisios, que parecen rugir cual fiero dragón, los violentos golpes del océano embravecido contra las rocas proyectando agua pulverizada a través de los bufaderos y las grietas, un espectáculo de absoluta naturaleza pura. Camino por el sendero y un poco más allá, hasta donde parece que desaparece mezclándose con lo que no hace demasiados años era lava incandescente.

El viento se está volviendo más intenso, aquí no está permitido el baño, me voy a buscar una playa.

Playa del Janubio 

A 14 kilómetros de los Hervideros. Una playa salvaje de unos 800 metros de longitud que se extiende a lo largo del istmo natural que separa el océano de las Salinas de Janubio. Por aquí también sopla aunque algo más leve. Me quito las zapatillas para caminar pisando las piedrecillas volcánicas, son muy suaves, posiblemente debido a la continua erosión, es muy agradable. Las más pequeñas se me meten entre los dedos de los pies. Me siento cerca de la orilla, no está permitido el baño por las fuertes corrientes, pero al menos me mojaré con pies y me refrescaré. Me quedo un rato.

Día 3

Sabrina me espera a las  9:30 en el punto de encuentro desde comenzaremos la ruta por el parque de los volcanes.

Parque Natural de los Volcanes 

Un espacio protegido que rodea al Parque Nacional Timanfaya. Su origen está fuertemente unido a las grandes erupciones de 1.730,1.736 y 1.824, que transformaron totalmente el centro y el sur de la isla. Caminar por el parque es recorrer las huellas permanentes de aquellos seis años, entre los volcanes que surgieron, mostrando la extraordinaria transformación que provoca la naturaleza en su fase de mutación; y observar cómo, tras el proceso paulatino de enfriamiento, se ha ido abriendo camino entre las negras rocas la vida. Caldera Blanca, Caldera del Cuervo, Montaña Colorada, Montaña de Fuego, Montaña Rajada, son de los volcanes más conocidos. Un siglo después en 1.824, las entrañas de la isla volvieron a moverse y rugir, durante unos tres meses, naciendo los volcanes Tinguatón, Tao y del Fuego. Los de color más marrón son más viejos y tienen un alto contenido de magnesio y/o calcio; en cambio los más negros son volcanes jóvenes y contienen basalto. En Lanzarote, la mayoría de ellos tienen el cráter  «roto» por su zona norte debido a los fuertes y constantes vientos que soplan en la isla. 

En las rutas de senderismo por el parque y los volcanes se observan los tubos volcánicos, conos de cenizas, y las coladas de malpaís mostrando la tremenda fuerza de las erupciones. ¿Malpaís? No, no es que el país sea malo, ni nada por el estilo. Se trata de terrenos volcánicos que se han ido formando por la fijación de lavas viscosas que, al enfriarse, causan ese paraje árido, desolado y de difícil tránsito. Además, son casi inservibles para la agricultura. Es llamado tipo de lava ‘A’ā (término hawaiano). Aquí en Lanzarote, es uno de sus símbolos de identidad.

Suele referirse al Timanfaya como todo el paisaje, pero el Parque Natural de los Volcanes y el Parque Nacional de Timanfaya son espacios protegidos diferentes. En su conjunto se dice que hay más de 100 volcanes. Senderismo libre y regulado en el Parque de los Volcanes, es una de las diferencias de Timanfaya, donde el acceso a pie está completamente prohibido y solo se puede entrar y hacer un pequeño recorrido en autobús previa compra indispensable de la visita en la web  cactlanzarote

En gran parte del Parque Natural de Los Volcanes se puede realizar senderismo por senderos señalizados en su mayoría.

Ruta por el Parque Natural de los Volcanes

Comenzamos desde el parking Santa Catalina.   

El sendero conduce al interior del volcán Los Rodeos, y continúa bordeando el Santa Catalina hasta la estrecha senda que asciende hasta el mismo cráter. Campos de malpaís, El Cuervo al fondo, estructuras volcánicas, lapilli o picón y campos de lava discurren durante toda la ruta de unos 8 km, acompañados por los Alisios todo el tiempo.

Ruta Parque de los volcanes Lanzarote

Me ha gustado mucho la ruta, el cráter del volcán y su grieta en medio me provocan una sensación de asombro, mi imaginación se dispara, y eso que es un volcán pequeño, como será en los grandes como el Kilauea y similares. Algo resguardados del viento, Sabrina explica los distintos tipos de lava que hay:

Me ha gustado mucho la ruta, el cráter del volcán y su grieta en medio me provocan una sensación de asombro, mi imaginación se dispara, y eso que es un volcán pequeño, como será en los grandes como el Kilauea y similares.

  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote
  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote
  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote
  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote
  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote
  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote
  • Ruta Parque de los volcanes Lanzarote

Timanfaya

El 1 de septiembre de 1730, la tierra se abrió en una gran fisura de más de 18 kilómetros de longitud. Expulsando al exterior enormes ríos de lava, cenizas y piroclastos durante seis años consecutivos, exactamente hasta el 16 de abril de 1736. Sepultando pueblos (como Chimanfaya, Tingafa o Santa Catalina)  y una cuarta parte de la isla, ante los ojos de los habitantes que contemplaban cómo el paisaje y el lugar que conocían desaparecía bajo las coladas y avanzaba hacía el océano. Cuando la tierra se tranquilizó Lanzarote había cambiado para siempre. Una tierra totalmente nueva surgió, donde habían pueblos se formaron cráteres y conos volcánicos; donde habían campos de cultivo, ahora eran campos de lava y extensiones de malpaís. Un paraje oscuro, negro y totalmente rocoso que aún conserva la fuerza con la que lo transformó todo, como pretendiendo que se tenga presente.  Quedó cubierta aproximadamente una cuarta parte de la superficie de la isla, dando lugar a las famosas Montañas del Fuego. El paisaje conserva intactas sus aristas cortantes, sus conos de escoria y las estructuras que se extienden a lo largo del suroeste de la isla hasta alcanzar el océano, donde el contraste del basalto negro con el azul del océano crea acantilados y franjas costeras de enorme valor. Timanfaya tiene mucha acumulación de hierro que se oxida por el contacto con la humedad y las altas temperaturas. Además,  tiene actividad de geotermia, por lo que, en zonas subterráneas hay temperaturas de hasta 600 grados , así pues, el hierro que contiene su tierra se oxida creando el conocido Planeta Diferente y sus Montañas de Fuego. Casi un siglo después, entre el 31 de julio y el 25 de octubre de 1824,  las entrañas de Lanzarote volvieron a moverse y rugir, erupcionando de nuevo durante esos meses y formando los volcanes de Tao, Tinguatón y Nuevo Fuego.

El testimonio histórico. Lorenzo Curbelo, el párroco del pueblo de Yaiza, escribió una crónica de la erupción y de cómo una gran montaña surgiendo de la tierra, lanzando llamas durante días antes de que la lava cubriera las zonas de Timanfaya, Rodeo y Mancha Blanca, sepultando pueblos enteros. Detalla el rugido de la lava y su impacto en el mar.

testimonio histórico. Lorenzo Curbelo

En el Centro de Visitantes, hay bastante información.  

Timanfaya

Por todo el parque y junto a las carreteras, un diablo alza su tridente con ambas manos. Es el Diablo de Timanfaya, representando la fuerza indomable de la tierra volcánica que transformó la isla. Evoca el calor extremo que continúa en las capas subterráneas de las  Montañas de Fuego. Una leyenda cuenta la trágica boda de una joven la trágica boda de una joven que murió sepultada por una roca volcánica; su prometido, desesperado, intentó salvarla usando una horca de hierro entre el humo y el fuego, provocando que los vecinos que lo vieron a lo lejos gritaran “¡pobre diablo!”.

A unos 20 kilómetros el caserío Playa Quemada, un lugar perfecto para descansar un rato, asimilar lo que he visto y comer algo.

Lanzarote

Playa Quemada  

Unas pocas casas blancas tradicionales, junto al Atlántico y algunos restaurantes en primera línea de costa. Siguiendo la misma hacía el sur, la espectacular playa Cala de la Arena, una playa salvaje volcánica, en la que las mareas y las corrientes, como en otras muchas de la isla, pueden ser muy fuertes. Una rica sepia a la plancha con una copa de vino de la Geria, a tras reposar un rato, me voy a una playa donde pueda darme un baño refrescante.

  • Playa Quemada Lanzarote
  • Playa Quemada Lanzarote
  • Playa Quemada Lanzarote
  • Playa Quemada Lanzarote

Me despido de Yaiza, y continuo hacía el norte, a Villa de Teguise,  haciendo una parada en el volcán el Cuervo.

Ruta volcán el Cuervo 

14 kilómetros hasta el parking.

Montaña de Las Lapas como la llaman localmente debido a la recolección de dicho molusco por parte de los antiguos pobladores en las costas cercanas. Fue la primera boca volcánica que hizo erupción aquel 1 de septiembre de 1730, dando lugar a las sucesivas erupciones del Timanfaya, se podría decir que fue el  primero que despertó.   La ruta es sencilla. El recorrido discurre principalmente alrededor de la base del volcán con posibilidad de acceder al interior de cráter. Me alegra haber traído mis botas, el picón (lapilli) se introduce con facilidad en el calzado abierto y además es  algo resbaladizo.

  • Volcán El Cuervo, Lanzarote
  • Volcán El Cuervo, Lanzarote
  • Volcán El Cuervo, Lanzarote
  • Volcán El Cuervo, Lanzarote
  • Volcán El Cuervo, Lanzarote
  • Volcán El Cuervo, Lanzarote
  • Volcán El Cuervo, Lanzarote

La forma del cráter es espeluznante, cuando lo veía de lejos me dejaba anonadada, pero estando dentro del mismo es una mezcla de fascinación, respeto y espanto. Digno de una película de Tim Burton.   El nombre de El Cuervo parece ser que es debido a que estas aves sobrevolaban continuamente el cono incluso utilizaban sus escarpadas paredes y oquedades para anidar.

Volcán El Cuervo, Lanzarote

Lanzarote

Ahora sí, rumbo a Villa de Teguise, norte de Lanzarote. 

Próximamente  LANZAROTE  NORTE. El vértigo del risco y el secreto de la lava.

Lanzarote

Suscribirse al Blog

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *