LANZAROTE NORTE. El vértigo del risco y el secreto de la lava. Road trip 4 días


La cara más «verde» de Lanzarote. Alejada del ajetreo turístico del sur, donde el malpaís volcánico se encuentra con impresionantes acantilados como el Risco de Famara, palmeras en el Valle de Haría, el secreto de la lava en la Cueva de los Verdes, tranquilos pueblos costeros y la hermosa Graciosa. En esta parte del viaje, observaré un paraje muy diferente del que he visto en el sur de la isla, no por ello menos bonito, y navegaré hasta La Graciosa.
Villa de Teguise
Acabo de llegar a la casa donde me alojaré los próximos 4 días, en Villa de Teguise, antaño fue la capital de Lanzarote hasta 1852, año de su traslado a la ciudad de Arrecife. La casa está a un paso del centro histórico, así que me voy paseando hasta el corazón de la villa, la Plaza de la Constitución. Rodeada de casas señoriales, las típicas blancas y terrazas.
Veo un grupo de señoras y jóvenes ataviadas con el traje regional de Canarias y me acerco a preguntarles: ¿Vais a cantar y hacer baile regional? sonrientes responden: sí, en pocos minutos comenzaremos. Así que me quedo por ahí cerca esperando que empiece. Hay bastante ambiente entre locales, turistas y viajeros. Suenan las primeras notas de la música tradicional, creo que es el famoso Sorondongo, una de las danzas más populares de la isla. Continúan con una Seguidilla, me parece que es eso, por el tipo de baile. La verdad es que está bonito. Todo ocurre frente a la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la plaza. Tras las danzas, un bonito castillo de fuegos desde una terraza junto a la emblemática torre de piedra roja y blanca de la iglesia.


Villa de Teguise es uno de los conjuntos histórico artístico de las islas, tal vez por eso fue catalogado como uno de los Pueblos más Bonitos de España. Sus orígenes se remontan a la era prehispánica, cuando la villa era conocida por los majos (primeros habitantes de Lanzarote) como Acatife. El francés Jean de Bethencourt conquistó la isla en el siglo XV fundando Villa de Teguise, en honor a la hija del rey Guadarfía, la princesa guanche Teguise. Durante los siglos XVI y XVII, fue un floreciente centro económico, lo que le causó repetidos ataques piratas, forjando el carácter fuerte y adaptable de Teguise.
Día 1
Mercado de Teguise
Es domingo, y el mercado acaba de abrir sus puertas. En pleno centro histórico, y justo detrás de la iglesia, el mercadillo más grande de las Canarias permanecerá abierto hasta las 14:00 horas. Tengo pensado ir al Risco de Famara, pero daré una vuelta antes por el mercado. Por lo que me han dicho hay más de 400 puestos entre ropa, artesanía típica de la isla, gastronomía, bisutería, y muchísimos artículos elaborados con piedras volcánicas.



Cada vez hay más y más gente, y muchos turistas, creo que ya he visto suficiente, me voy al risco.
Risco de Famara
13 km desde la Villa yendo por la LZ-10. Es el acantilado más imponente de Lanzarote. Se extiende a lo largo de unos 22 kilómetros, al norte de la isla. Sus paredes verticales con una altitud de más de 600 metros y su punto cumbre en las Peñas del Chache, a 670 m.s.n.m., se precipitan al Atlántico y a la playa de Famara. El Risco es parte de los bloque geológicos más antiguos de Lanzarote, con una antigüedad de entre 10 y 15 millones de años. Su concentración de flora endémica adaptada a la cornisa rocosa, sirve de nidificación para el halcón, el cernícalo y la pardela. Forma parte del Geoparque de la Unesco de Lanzarote y el archipiélago de Chinijo.
Afortunadamente no hay demasiada gente todavía y puedo disfrutar del risco y las vistas que ofrece. Casi siempre hay como una especia de bruma que en realidad es el polvo volcánico que levanta los constantes vientos alisios, y que le dan un cierto toque de misterio, como si la isla no quisiese mostrar toda su belleza a primera vista. Justo enfrente, otra isla más pequeña con dos volcanes, uno de ellos en la esquina izquierda; esta tan próximo al océano que parece que esté sobre el mismo agua. Es la isla La Graciosa a donde tengo previsto ir en un par de días. Camino un rato por el risco y el Bosquecillo una zona que da al otro lado y desde puedo ver el bonito Valle de Haría y el pueblo al que en pocos minutos me dirigiré.
Haría
No tengo mucho que decir de Haría. Cuenta con varios asentamientos aborígenes por todo el territorio desde la era prehispánica. En esa época el valle era conocido como Faria ( de origen árabe) que significa fuente o manantial de agua, puede que sea debido a que es la zona más fértil de Lanzarote. Los continuos ataques por sorpresa en los siglos XVI y XVII y el periodo que continuó de sequia causó una fuerte inestabilidad. Uno de los asaltos piratas más terribles para el pueblo fue el de Morato Arraéz, cuando el 1 de agosto de 1586, atacó Haría junto a 600 hombres llevándose un botín de aves, cabras, verduras y quemando todo el palmeral junto a las cosechas. Afortunadamente todas las razias dejaron de suceder hace mucho tiempo. Esta apretando el calor y la sombra de los árboles del paseo me alivia. Como algo en una de las terrazas. La playa y Caleta de Famara está a 30 kilómetros, iré a verla, tiene mucha fama.


Caleta de Famara
La recta carretera junto a la playa tiene arena y he que tener un poco de cuidado con el coche. Después del semáforo, una calle del pueblo llena de tiendas y locales de actividades acuáticas, especialmente surf, ese el motivo de la popularidad de Famara. La playa es muy amplia y al fondo se alza el risco. Las olas son pequeñas, quizá por eso no hay ningún surfista. Camino un poco por la orilla.


Pronto empezará a caer el sol y quiero ir al supermercado de la Villa a comprar algo para cenar y desayunar, será mejor que ya me vaya para allá.
Día 2
He cogido la visita de la Cueva de los Verdes a las 10:30, tengo una media hora de coche yendo por la LZ-404 y LZ-1. Luego quiero ir al mirador del río que está muy cerca, al Jardín de Cactus y ya veremos a donde más.
Cueva de los Verdes
Estoy muy emocionada por entrar en la cueva, me fascina conocer y explorar las entrañas de la tierra, siento un gran respeto por el lugar que a pesar de lo mal que se le trata continua dándonos cobijo, deseo de verás que la gente cobre conciencia del planeta donde vive y lo ame y cuide. La cueva de los Verdes es parte de una gran estructura de túneles lávicos subterráneos de más de 6 kilómetros que culmina en el famoso Túnel de la Atlántida. Pertenecen al Tubo Volcánico del volcán La Corona, una de las estructuras volcánicas más extensas e importantes del mundo. El sistema se originó tras la erupción de dicho volcán, la corriente de lava fluida basáltica avanzó desde el cráter hacia la costa norte de Lanzarote. Conforme el flujo de lava discurría, la capa exterior, expuesta a la atmósfera, se enfriaba con rapidez y se solidificaba formando una corteza de roca. A su vez, el río interior de lava líquida, siguió fluyendo bajo esa corteza. Cuando finalizaron las erupciones, el conducto interno de lava se vació por acción de la gravedad hacia el océano, dejando una enorme red de pasadizos subterráneos. La erupción ocurrió durante el periodo final de la era de la última gran glaciación, aproximadamente hace entre 21.000 y 25.000. El nivel del mar en ese momento estaba entre 80 y 100 metros por debajo del nivel actual. Por lo que, el volcán formo ese tramo en tierra firme. Al descongelarse los casquetes polares durante la era del Holoceno, el nivel del mar subió e inundó la zona final del conducto, transformándolo en el tubo volcánico submarino más largo conocido del planeta. El Túnel de la Atlántida mide 7,8 kilómetros desde el volcán hasta el fondo marino, dividiéndose en dos tramos: – Tramo sumergido o Túnel de la Atlántida, que empieza en la costa a partir del Jameo Chico de los Jameos del Agua y se adentra 1,5 kilómetros en el Atlántico, llegando a profundidades de más de 60 metros. -Tramo emergido o continental, que abarca 6 kilómetros donde se encuentra la Cueva de los Verdes y en la línea del flujo, los Jameos del Agua.

Un kilómetro es el trayecto y recorrido que es posible visitar. El guía va explicando los puntos por donde vamos pasando, galerías, tubos, estafilitos (estalactitas volcánicas formadas por gas caliente y magma derretido en el momento en que el conducto se vaciaba) y grandes rocas desprendidas, incluso un auditorio donde en ocasiones dan conciertos. Verdes, azules, amarillos anaranjados, las paredes están perfectamente y elegantemente iluminadas dándole a la cueva su propio toque de misterio y disparando la imaginación, al menos en mi caso particular. Pero lo mejor de todo, es el final del recorrido, unos pocos metros antes de salir, en una galería, un abismo, un precipicio subterráneo se presenta en el suelo de la cueva, con cautela me asomo, casi parece no tener fin. Impresionante.
Para acceder a la cueva es imprescindible comprar las entradas online pincha aquí
Mirador del río
10 kilómetros desde la cueva (LZ-201).
A 475 metros, en lo alto del Risco de Famara, se camufla y se integra con la piedra volcánica en el entorno natural, ofreciendo unas vistas panorámicas de ensueño. El estrecho pasillo de roca conduce a la cafetería de grandes ventanales. Salgo al exterior, el azul cobalto del Atlántico contrasta con la tierra amarronada y negra de la isla La Graciosa justo en frente, separada por el estrecho de mar llamado «El Río» . El día está menos brumoso, y la Graciosa se ve bastante nítida. Me siento a observarla, aunque mañana pisaré su tierra, hoy la descubro desde la distancia, que por cierto, parece que se pueda llegar a nado, no sé realmente cuanta distancia puede haber, pero a simple vista da la impresión de eso. Parece una broma que en un espacio de tierra alargada tan pequeña haya tres volcanes, uno de ellos en la misma costa, como saliendo del océano. Puedo atisbar las casas blancas típicas en la zona del puerto. No hay ni un solo árbol, y no veo que haya donde cobijarse del sol. Tengo pensado hacer una pequeña ruta o caminar un rato pero me parece que he de buscar otra opción. En la isla los coches están prohibidos, excepto los de los residentes y los tours, claro. Luego veré de contratar algún vehículo.
Me está entrando hambre, Punta Mujeres está bastante cerca, iré para allá.
Punta Mujeres
Encantador pueblo en donde la mayoría de las típicas casas se encuentran prácticamente al borde del océano, junto al paseo costero, el cual tiene varias piscinas naturales. En sus dos kilómetros de longitud, las escalinatas incrustadas en la roca volcánica dan acceso al Atlántico resguardado por más rocas que permiten darse un refrescante baño cobijado de los vientos y las fuertes olas.
Son tres las leyendas locales que cuentan el origen del nombre del pueblo. La más extendida dice que es por su carácter orográfico, ya que desde la distancia, los peñascos volcánicos se asemejaban a la silueta de una mujer. Otra leyenda popular se refiere a las incursiones piratas de los siglos XVI y XVII, quienes abandonaron a un grupo de mujeres en estas costas. Hay una versión vinculada a la vida cotidiana, cuando los hombre salían a faenar al mar y las mujeres iban recolectaban la sal de las charcas naturales. Tras degustar una exquisita Savita, un pescado típico de la zona, me dirijo al Jardín de Cactus, a 9 kilómetros.
Jardín de cactus
4.500 ejemplares de 1.000 especies diferentes de cactáceas en una especie de anfiteatro creado en el interior de una antigua cantera de lapilli. 9€ me ha costado la entrada, espero que los cactus merezcan la pena. Perfectamente bien cuidados y agrupados en el centro; en una de sus zonas una terraza de cinco alturas permite verlos desde lo alto. Pero la mejor vista la consigo desde el antiguo molino de viento que antaño utilizaban para la molienda. Recorro todos los caminos de piedra observando las distintas especies, algunas de ellas con flores espectaculares. Está bien el jardín, pero tampoco hubiera pasada nada si no hubiese entrado, me parece abusivo el precio de la entrada.
Concluiré el día en la Ciudad petrificada Los Roferos, a 4,5 kilómetros junto a la carretera LZ-404.
Ciudad petrificada Los Roferos
En realidad es una antigua cantera de extracción de picón o rofe ( lapilli) que fue abandonada. La continua acción del viento y la erosión natural, formó en paraje natural que actualmente hay. Las grietas y los pasillos esculpidos permiten caminar entre las formas rocosas y paredes de ceniza volcánica apelmazada. Cuando cesaron las erupciones del Timanfaya, los agricultores descubrieron que la capa superficial de lapilli retenía la humedad del viento Alisio y permitía el cultivo en seco. En las décadas de 1960 y 1970, la zona fue clave para la extracción y la fabricación de morteros, bloques y cubiertas agrícolas e hidrológicas. Hasta que a finales del siglo XX (entre 1970 y 1980) la actividad de la cantera cerró definitivamente, a causa de la concienciación y protección medioambiental del territorio.
Es bastante interesante de recorrer y observar lo que puede llegar a crear la ceniza volcánica apelmazada en combinación con la erosión en tan poco tiempo.
Mañana me espera otro día magnífico, al menos, eso espero, La Graciosa me espera.
Día 3
Isla la Graciosa
El ferry de líneas Romero salió puntual a las 10 de la mañana desde el pueblo costero Orzola. Por supuesto hay otros ferris, pero este me gustó por la flexibilidad en cuanto a que, independientemente de a la hora que tengas el ticket de regreso, puedes coger el que quieras. Unos 30 minutos es lo que tarda en llegar a la pequeña isla. Al girar justo por el faro estratégicamente colocado en la roca volcánica, el risco de Famara aparece, desde el océano parece mucho más alto; a nivel de mar, algunas cuevas y arcos producidos por la erosión. Al otro lado la alargada isla empieza a estar cada vez más cerca. Es impresionante ver los volcanes casi a nivel del mar en esa lengua de tierra.


En la Graciosa, están prohibidos los vehículos, excepto residentes y los de los tours, por lo que solo hay dos opciones, o se camina o se alquila una bici. Puesto que no hay ni una sola sombra en toda la isla y todo son caminos polvorientos (no hay asfalto ni carreteras), la idea de alquilar un todo terreno que me lleve me pareció bastante buena idea para un caluroso día. Aunque antes me daré un baño en una de sus impresionantes playas cristalinas, más concretamente en la conocida como La Francesa, a la que llego desde el pueblo donde atracan los ferris, Caleta de Sebo.



Giro a la izquierda por su arenosa calle junto al océano, y cuando terminan las casas varias calas de aguas tranquilas y transparentes se muestran. Dejo la toalla entre las rocas y la arena y me meto en el agua, ¡está aún más fría que la de la playa Memos! Consigo zambullirme entera, el volcán o montaña Amarilla capta mi atención de tal manera que no puedo dejar de mirarlo, la base de la ladera está en la misma orilla del Atlántico, aunque lo tengo a una cierta distancia, y no es el más alto de la isla, me parece fascinante.


Será mejor que salga del agua, he quedado con el 4×4 frente a la iglesia y no sé donde está.
Por los caminos de tierra llegamos a la primera parada, el segundo pueblo de La Graciosa, Pedro Barba, apenas un pequeño puñado de cuidadas casas blancas con jardín en las que solo viven durante el verano y periodos de vacaciones. Pedro Barba fue el primer asentamiento de la isla, en 1880. Un empresario canario observó la riqueza pesquera que había en la isla y decidió construir una fábrica de salazón, formando una población con trabajadores, sin embargo, un accidente en uno de los barcos causó gran conmoción y poco a poco los pescadores abandonaron el pueblo hasta que quedó abandonado. A mediados de los años 70, las casas pasaron a manos de una sociedad que creó el pueblo turístico que actualmente se puede disfrutar.


Entre baches, polvo y curvas llegamos a uno de los tesoros geológicos más impactantes, el Arco de los Caletones. Un imponente arco natural de piedra basáltica esculpido por la erosión del fuerte viento y el bravo Atlántico sobre la lava de un antiguo tubo volcánico. El espectáculo de la roca negra, entre la fina y blanquecina arena con el azul cobalto del océano son el contraste perfecto para una inolvidable foto; además de continuar comprobando lo sublime que es la naturaleza.
Proseguimos hacía la famosa Playa de las Conchas, al pie de la montaña Bermeja. Considerada una de las playas más hermosas de La Graciosa así como de las más peligrosas debido a sus fuertes corrientes marinas. 610 metros de largo, unos 100 de ancho, arena dorada y un hipnotizante azul que cautivan a todo el que la contempla. Su permanente bandera roja recuerdan que no es posible el baño, no obstante, es un lugar perfecto para dar un bonito paseo (recomiendan no muy cerca del agua en caso de mar fuerte).
Son alrededor de las 14h, el sol está muy fuerte y ya va entrándome hambre, buscaré donde comer y guarecerme, el ferry de regreso lo tengo a las 17h pero creo que lo cogeré un poco antes.

¿Por qué se llama La Graciosa? Una de las teorías más aceptadas es la de que los exploradores normandos y genoveses del siglo XIV que navegaban por la zona, llegaron a ella fascinados por sus tonalidades rojizas y ocres así como por su forma alargada que le daban una apariencia agraciada.
Día 4
Tenesar
Un pequeño pueblo que tenía ganas de visitar a una media hora de Villa de Teguise. La llegada hasta el mismo es por la zona volcánica de las Malvas. Tenesar son un puñado de destartaladas casas blancas con muros desconchados, sillas y mesas olvidadas ante las fachadas, callejuelas que no parecen seguir un orden concreto y que desembocan en la misma costa en donde de igual manera, los antiguos utensilios, pretenden recordar la pesca que hubo quizá no hace mucho tiempo. Tenesar está prácticamente deshabitado, pero lo cierto es que me encantó recorrer sus desordenadas calles.

No hay mejor lugar para despedirme del norte de Lanzarote y de la Villa de Teguise que desde el Castillo de Santa Bárbara contemplando las vistas que ofrece.
El remate de la excepcional puesta de sol, ponen la guinda al viaje y a mi road trip por la isla, la quietud de sus volcanes, el susurro del Atlántico y el vértigo del risco.
Volveremos a vernos Lanzarote

LANZAROTE SUR. La quietud de los volcanes y el susurro del Atlántico. Road trip 4 días Descubre el sur de Lanzarote aquí
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Enhorabuena por el viaje por el texto y fotografías. Muy inspirador y “mágico” Gracias por compartirlo 😍💫
Hola Charo, muchas gracias, me alegra que hayas disfrutado leyéndolo
Saludos
Una guía muy práctica y con buena información. Muy recomendable
Hola Enrique, me alegra que te haya gustado
Saludos
Me ha encantado la lectura. Lanzarote, tenemos un encuentro pendiente!
Hola David, si no conoces Lanzarote no dejes de ir, al menos 8 días, 4 para el sur y 4 para el norte. Me alegra que te haya gustado
Saludos
La verdad es que es un recorrido súper completo, hemos estado varias veces en Lanzarote y me he dado cuenta leyéndote que me faltan algunos enclaves interesantes, que me apunto para la próxima
Hola, pues ya sabes, a volver y visitar lo que te falta. Me encanta Lanzarote
Me alegra que te haya gustado
Saludos
Maravillosa isla y maravilloso recorrido.
Hola Gonzalo, es una isla impresionante, me encanta y seguro que volveré. Si no la conoces no dejes de ir
Me alegra que te haya gustado
Saludos